Logotipo de Hacienda La Chica Hacienda La Chica Est. 1776 · Anapoima

Nuestra historia

Donde la historia cobra vida y el presente se transforma

Hay lugares que se compran… y otros que se sienten desde el primer instante.

Julio César Sánchez García a caballo en Hacienda La Chica
Julio César Sánchez GarcíaCustodio del legado · 1931 – 1999

Así comenzó la historia de Hacienda La Chica con Julio César Sánchez García, quien no solo se enamoró de su belleza, sino del alma que habita en cada rincón.

Más que restaurar una propiedad, asumió el propósito de devolverle su esplendor original, respetando su esencia y honrando su legado. Su búsqueda lo llevó a sumergirse en la historia de la región y de las haciendas vecinas, descubriendo que La Chica no es solo un lugar, sino un capítulo vivo de Colombia.

Un nombre con carácter, desde 1776

Construida alrededor de 1776, su nombre nace como contraste con otra gran hacienda cercana, “La Grande”. Pero su tamaño nunca definió su importancia: desde tiempos coloniales, este espacio ha sido escenario de momentos trascendentales.

Capilla de piedra de Hacienda La Chica vista desde el aire, entre techos de teja y jardines
La capilla de piedra, corazón espiritual de la hacienda

De la Expedición Botánica a la independencia

Se dice que en 1785, durante la Expedición Botánica, La Chica fue punto de paso para el conocimiento y la exploración. Años después, en la época de la independencia, sus muros acogieron la vida y la esperanza: fue hospital y refugio para quienes luchaban por la libertad de la Nueva Granada.

Hoy, esa misma energía permanece.

Cada espacio de la Hacienda La Chica invita a desconectarse del ruido y reconectarse con lo esencial. Es un lugar donde la historia inspira, la naturaleza abraza y las experiencias se transforman en recuerdos memorables.

Gracias a la visión y dedicación de Julio César Sánchez García, este legado no solo se conserva: se proyecta hacia el futuro como un escenario único para encuentros, descanso, bienestar y conexión auténtica.

1776Se levanta la casona, hermana menor de la hacienda “La Grande”.
1785La Expedición Botánica hace de La Chica un punto de paso del conocimiento y la exploración.
1810sSus muros sirven de hospital y refugio a los patriotas de la Nueva Granada.
S. XXJulio César Sánchez García se enamora de la hacienda y emprende su restauración, devolviéndole su esplendor original.
HoyUn legado vivo, abierto para hospedaje exclusivo, bodas, eventos y reencuentros.
Vista aérea del patio central de la casona colonial de Hacienda La Chica
El patio central, doscientos cincuenta años después

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